Regalo de cumpleaños: Praga
Hace justamente un mes cumplí 22 añitos. Me cayeron infinitamente mejor que los 20, bien sea porque una vez entrada en la década ya año para arriba, año para abajo, poco cambia o porque el 22, los dos patitos, es un número de lo más simpático. Fue un día como otro cualquiera, tenía clase a las 8:30, después quedé con una amiga mía para trazar un plan para escaquearnos de la presentación que teníamos que hacer y a la tarde fui religiosamente a danza del vientre (¡la profesora incluso me permitió elegir el ejercicio final de la clase!). Dogukan me hizo un pastel riquísimo y, con el frío que hacía y con el estrés universitario, decidimos festejarlo cuando la nieve se derrita (y no, eso todavía no ha ocurrido).
No me dio ninguna pena porque hacía un par de semanas que teníamos cogidos los billetes para ir a pasar el fin de semana a Praga. Toda mi familia habla maravillas de Praga, de hecho, yo era la única que no había estado (¡y la que más cerca vive!). Aprovechando que al ser temporada baja habría pocos turistas, no tuvimos problemas para encontrar billetes y un hostal al lado del puente de Carlos por muy buen precio. Praga es una ciudad muy turística así que hay que ir preparado para el sablazo, de todas maneras, aquí van algunos consejos de la Señorita Gangas:
1-. A ser posible, ir en otoño o en invierno. Mucha gente no tiene la opción de coger vacaciones en esta época, pero es sin duda la más económica. Nosotros hicimos una escapada de fin de semana y nos pareció suficiente para ver lo más importante de la ciudad. Y sí, es cierto que hace un frío que te entumece los muslos, pero ver Praga nevado también tiene mucho encanto.
2-. Viajar en Autobús. Si tenéis intención de ir desde Berlín es la opción más económica. La Deutsche Bahn tiene también servicio de autobuses (Berlinlinienbus, con oficina en las estaciones principales de la ciudad) que opera con Eurolines y algunas otras compañías. Nuestros billetes costaron en total 88 euros (44 por persona) y solamente tarda hora y media más que el tren (que cuesta unos 60 eurazos por trayecto). Los autobuses son modernos y hacen un par de paradas antes de llegar a Praga.
3-. Comprar el billete del metro con validez de 20 minutos. Praga es una ciudad relativamente pequeña, y aunque parece que 20 minutos no dan para nada, si tenéis el hostal en el centro os da tiempo de sobra. A nosotros nos bastó, y eso que tuvimos que esperar y hacer un transbordo. Además, no hay tornos ni ningún tica-tica, o sea que si os topáis con uno y si por casualidad os ha vencido el billete, fingid que os ha dado el típico ataque paleto del turista: mi no entender, mi no hablar inglés. Precio del billete de 20 minutos: 18 coronas. Precio ordinario: 30.
¡Ah! Una cosa importante a tener en cuenta es que en las estaciones donde se pueden hacer transbordos los carteles os indican qué línea está en el primer piso y cuál en las catacumbas: por ejemplo, si pone A/B -A encima de B- significa que la línea A está arriba y la B abajo. Por eso, si aunque hayáis seguido la flecha que pone B siempre termináis en el andén de la línea A no significa que seáis unos torpes, sino que ahí hay algunas escaleras que os llevan al piso de abajo.
4-. Reservar un hostal en el centro. Primordial si queréis ahorrar tiempo y dinero en transporte. Nosotros estuvimos en el Ritchie’s, en la misma calle donde está el puente de Carlos. Es bastante fácil de encontrar y la recepción está abierta las 24 horas. Estábamos a como mucho 15 minutos a pie del lugar más alejado que queríamos visitar. No esperéis ningún lujo, pero para pasar el fin de semana mucho más que suficiente. Pagamos 10 euros por noche.
5-. Cocinar en el hostal. Para degustar algún plato típico de Praga no es necesario desayunar, comer y cenar en un restaurante. Nuestro hostal tenía una cocina muy moderna y limpia donde cocinar cómodamente. Como el primer día llegamos a las once de la noche, nos trajimos unos filetes empanados con una bolsa de lechuga y una salsa con base de joghurt para aliñarla. Al día siguiente nos volvimos locos para encontrar un puñetero supermercado, pero al final dimos con uno en un centro comercial muy cerca de la plaza del centro.
6-. Subir al monasterio que está detrás del castillo para degustar platos típicos checos y cerveza de fabricación propia. En el centro hay muchísimos restaurantes que “venden” cocina típica checa. No comimos en ninguno de ellos, pero no me cabe la menor duda de que nos ahorramos un pastizal comiendo en un monasterio que está detrás del castillo. Es fácil de encontrar, solamente hay que subir la cuesta hasta el final, hasta toparse con un edificio blanco con unas vistas espectaculares de toda la ciudad. El monasterio tiene un restaurante muy amplio con comida típica del lugar y cerveza hecha por los propios monjes. En total pagamos menos de 20 euros (y con el hambre que llevábamos, ¡nos pusimos las botas!)
7-. Preguntar en varios establecimientos antes de cambiar dinero. No seais tan tontos como nosotros. ¡Nos fiamos de un local de Western Union y perdimos hasta nueve coronas por cada euro! Si 1 euro = 30 coronas, en el sitio donde más os van a dar serán 26 coronas. Nosotros nos tuvimos que conformar con 17. En el barrio judío, en las tiendas de souvenirs tienen buenas ofertas.
8-. Llevar el carné de estudiante. Las sinagogas y el cementerio se merecen una visita. La entrada normal costaba 750 coronas, pero nosotros, por ser estudiantes, pagamos solamente 400. Sí, es un sablazo, pero realmente merece la pena tomarse el tiempo para hacer todo el recorrido. A mí me gustó el lugar donde explicaban qué ritos se llevan a cabo cuando alguien muere y qué utensilios se utilizan para preparar al cadaver -lavarlo, peinarlo-. La sinagoga española, algo más alejada, tiene motivos orientales y es verdaderamente espectacular. Muy recomendable.



yo tengo un sitio para recomendar para ir a comer. esta muy bien, tambien salia a unos 20 euros (no me parece barato) pero nos pusimos las botas! lo úncio que hay que reservar (conviene).
no me acuerdo del nombre, escribo el comentario para acordarme y ponerlo para la siguiente. :P
bonita praga, pero muy turistica.
Es que en el restaurante del monasterio me pusieron un trozo de codillo enorme con patatas, también cogimos alguna ración, las bebidas y el postre… No me pareció nada caro!
Tuvimos la suerte de ver la ciudad casi vacía. No había apenas turistas -donde más había, sin duda, en el castillo y el callejón dorado- así que fue un lujazo.
que guay!
Que bien!1 me ha gustado mucho el relato…yo me voy el viernes a Praga! y estoy como loca, espero visitar esos sitios…tengo 7 diitas por delante…saludos!!
ya no vas a escribir mas aquí?
has comenzado un nuevo camino?
Sii, no he tenido ni tiempo! Aquello es mágico, me encantó, increible todo, el ambiente, las calles…vamos que volvería de nuevo, sin pensarmelo! Fuimos a CESKY KRUMLOV, al sur de la República Checa…y vaya maravilla…parecía de cuantos de hadas…todo precioso!!!
Saludos!
Yo solamente estuve en Praga, pero también volví impresionada. Seguro que todo el país es precioso!
Saludos tocaya!